Las muelas del juicio generan dudas con frecuencia: cuándo aparecen, por qué salen, si es necesario extraerlas o qué problemas pueden causar. En este post resolvemos todas esas preguntas de forma sencilla y completa.
Las muelas del juicio —también llamadas terceros molares o cordales— son las últimas piezas dentales en desarrollarse. Lo habitual es que erupcionen entre los 18 y los 25 años, aunque pueden hacerlo antes, después o incluso no aparecer nunca. En algunos casos pasan totalmente desapercibidas; en otros, pueden provocar molestias o complicaciones.
¿Por qué se llaman “muelas del juicio”?
El origen del nombre es sencillo: suelen aparecer en la etapa en la que, en teoría, ya tenemos “más juicio”. Aunque, siguiendo esa lógica, si salen antes… ¡seríamos más sensatos de lo normal! Bromas aparte, su denominación se basa únicamente en la edad habitual de erupción.
¿Para qué sirven las muelas del juicio?
Aunque existe la idea de que no tienen utilidad, lo cierto es que cumplen la misma función que cualquier otra muela: masticar y triturar los alimentos.
No se extraen por norma general, solo cuando generan algún tipo de problema.
La teoría evolutiva indica que, con el tiempo, podrían desaparecer por dos motivos:
- Nuestros maxilares son cada vez más pequeños, por lo que hay menos espacio para alojarlas.
- Nuestra dieta actual es más blanda, lo que reduce la necesidad de estos molares adicionales.
¿Cuándo es necesario extraer una muela del juicio?
Las causas más habituales de extracción son:
- Muelas que no pueden emerger. Si permanecen completamente ocultas dentro de la encía, pueden provocar quistes, dañar otras raíces e incluso afectar al hueso. También son frecuentes las infecciones.
- Erupción parcial. Cuando solo asoma una parte de la muela, su limpieza es complicada y aumenta el riesgo de caries e inflamación de las encías.
- Posición incorrecta. Es habitual que salgan torcidas, empujando otros dientes y provocando apiñamiento, caries, desgaste o incluso daños en el diente adyacente.
- Problemas locales. Dolor, inflamación, infecciones recurrentes, quistes o caries extensas también justifican la exodoncia.
- Interferencia con otros tratamientos. Aunque no ocasionen molestias, a veces deben retirarse si dificultan tratamientos como ortodoncia o prótesis dentales.
¿Cómo se realiza la extracción de las muelas del juicio?
La intervención la realiza un cirujano oral y normalmente basta con anestesia local. En pacientes con ansiedad puede utilizarse sedación consciente.
Según la posición de la muela:
- Si es accesible, se extrae completa mediante instrumental específico.
- Si está incluida o semienterrada, puede ser necesario realizar una incisión en la encía, dividir la muela en partes o retirar una pequeña porción del hueso para acceder a la raíz.
Tras la extracción se colocan puntos, que pueden ser reabsorbibles o retirarse a los 7–10 días.
¿Qué riesgos tiene la extracción de las muelas del juicio?
Como cualquier procedimiento quirúrgico, puede existir riesgo de infección, controlable con antiinflamatorios, analgésicos, antibióticos o enjuagues cuando el especialista lo indique.
Uno de los miedos más comunes es el daño al nervio dentario. Para minimizar este riesgo, tecnologías como la tomografía CBCT 3D permiten visualizar con precisión la relación entre la muela y las estructuras cercanas.
Consejos tras la extracción
Primeras 24 horas:
- No escupir ni enjuagarse la boca.
- No cepillarse la zona.
Días posteriores:
- Mantener una buena higiene bucodental sin forzar la zona de la intervención.
- Evitar ejercicio intenso, tabaco y bebidas muy calientes hasta completar la recuperación.